Almacenando lo imposible?



¿Por qué almacenar la electricidad?


La energía eléctrica no se puede almacenar como tal. En realidad, es necesario transformarla en otros tipos, como la energía mecánica o la química, para las que es viable el almacenamiento.


El actual desarrollo de las energías renovables implica la generación de energía usando fuentes renovables. Muchas de ellas tienen comportamiento aleatorio, como por ejemplo:


la velocidad del viento sobre las turbinas eólicas, la radiación solar en las fuentes fotovoltaicas, la altura de las olas del mar en las fuentes mareomotrices, entre otros.


Las fuentes renovables están conectadas a las redes eléctricas o microredes de electricidad.

Pero la disponibilidad aleatoria de la energía primaria da como consecuencia períodos con exceso y deficiencia de energía.


Esto ha llevado a que se desarrollen diferentes formas para almacenar la energía sobrante a fin de utilizarlo cuando sea necesario y las condiciones de operación del sistema eléctrico lo permitan.


Tratar el presente tema implica trabajar en procesos multidisplinarios entre temas de ingeniería básica y ciencias que permiten entender y proponer actuales y futuras implementaciones en el área de almacenamiento de energía.


El almacenamiento de energía tiene un rol crítico en asegurar el futuro energético y que incluye:


· Servirán como una “reserva de electricidad” de mucho mayor capacidad que cualquier reserva de

  combustibles fósiles.


· Estabiliza la red de distribución y transmisión.


· Permite un uso más eficiente de la generación existente.


· Hace viable económicamente las energías renovables.


· Sirve como un amortiguador de precios, es decir, es un elemento para suministrar energía cuando los

  costos de electricidad son altos, como por ejemplo, en las horas punta.


· Reduce o disminuye la necesidad de instalar nuevas generadoras.


· Realiza un seguimiento de la carga, alternando la respuesta ante variaciones entre el suministro de

  electricidad y de demanda.


· Permite tener una capacidad de reserva.


· Realiza un soporte de estabilidad de voltaje.


· Realiza también un soporte y mejor performance de los sistemas de transmisión y distribución.


· Da una asistencia a lo que es la integración de fuentes solares y eólicas reduciendo la volatidad de la

  salida y su variabilidad, mejorando la calidad de la energía, reduciendo los problemas de congestión,

  entre otras.



Los acumuladores electroquímicos: baterías y baterías de flujo


Las baterías son acumuladores de electricidad basados en la transformación de esta en energía química. Utilizan compuestos que tienen la capacidad de reaccionar entre sí intercambiando electrones que, al pasar por un circuito, generan una corriente eléctrica. Por el contrario, si las conectamos a un generador que haga circular a los electrones en sentido opuesto, se produce la reacción contraria, recargando la batería de energía.


Las baterías de flujo se basan en el mismo principio, aunque se diferencian de las anteriores ya que, en vez de recipientes cerrados, son grandes sistemas abiertos donde se bombean constantemente los electrodos de la batería desde unos depósitos, lo que permite grandes capacidades de acumulación.


Las opciones son muchas y cada una presenta sus particularidades, lo que permite destacar sus principales aplicaciones del almacenamiento de energía. Aunque la mayoría están en fase de desarrollo, muchas están demostrando ser altamente eficientes y ofrecen un precio cada día más asequible para todos.


¿Y tú?, ¿crees que en el futuro el uso de baterías u otros dispositivos de almacenamiento de energía impulsará el desarrollo de las energías renovables y hará más eficiente la red eléctrica? Déjanos saber tu opinión en el área de comentarios.


Source: Twenergy / researchgate

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